Contaminación acústica más allá del ruido
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Contaminación acústica más allá del ruido

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que la contaminación acústica es la segunda causa de enfermedad por motivos medioambientales, después de la contaminación atmosférica. Los efectos del ruido se clasifican en auditivos y no auditivos.

De acuerdo con Césareo Estrada Rodríguez, académico de la Facultad de Psicología de la UNAM, señala que “dentro de los efectos auditivos están la pérdida permanente auditiva”.

“En cuanto a los no auditivos, se han dividido en fisiológicos, e incluyen alteraciones de las funciones del sistema nervioso autónomo, esto es, alteraciones circulatorias, cardíacas, respiratorias, endócrinas, de la presión sanguínea, del sistema digestivo y del sueño, entre otras; psicológicos, como la disminución del bienestar general, el aumento de la irritabilidad y la pérdida de la concentración; y en la salud, como estrés e hipertensión, los cuales pueden desencadenar, a la larga, alguna enfermedad cardiovascular”, explicó.

Medidas para combatir el ruido en la CDMX

En el Congreso de la Ciudad de México se aprobó un dictamen de reforma de la Ley Ambiental de Protección a la Tierra del Distrito Federal, según el cual quienes infrinjan los límites de ruido permitidos en la capital del país podrán ser detenidos o sancionados con multas que van desde los mil 794 pesos hasta los ocho millones 962 mil pesos.

Asimismo se estableció que las fuentes contaminantes, obras, actividades e instalaciones que produzcan ruido excesivo podrán ser clausuradas de manera temporal o definitiva, parcial o total.

Tal como ocurrió con el rediseño de las rutas aéreas en la CDMX que provocó un aumento del ruido, lo que ocasionó que se presentaran amparos para frenar tal rediseño.

Límite del ruido

En muchos países de todo el mundo, incluido México, el límite para que el ruido no comience a perjudicar a las personas se ha fijado en 65 decibeles.

Hay que considerar que el nivel normal de una conversación fluctúa entre 50 y 60 decibeles. Si alguien habla a gritos, casi alcanza 65 decibeles. Y el ruido que genera un automóvil se acerca a 70 decibeles.

Estrada Rodríguez menciona que resulta imposible que la CDMX se mantenga por debajo del límite de 65 decibeles, justamente porque buena parte del ruido es originado por los vehículos que circulan ininterrumpidamente por sus calles, avenidas y vías rápidas.

Mapas de ruidos

Ante esto, se espera la elaboración de mapas de ruido para conocer la situación acústica en toda la capital, así como las fuentes de ruido y el número de personas afectadas por éste en las zonas donde se supera el límite máximo permisible.

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