Salvar al chocolate del cambio climático
still life of cocoa
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Salvar al chocolate del cambio climático

La forma de cultivar chocolate desarrollado en México en tiempos prehispánicos, hace miles de años, podría salvar a la producción de cacao de los efectos del cambio climático.

Hacia el 2050, las principales zonas donde se cultiva el cacao aumentarán su temperatura hasta 2.1 grados centígrados, lo que pondrá en riesgo significativo los cultivos de esta especie.

Por ende, la existencia del chocolate mismo, de acuerdo con el informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC).

Por ello, la alternativa es regresar al esquema agroforestal de diversificación desarrollado por las culturas mesoamericanas como una opción para asegurar los cultivos de cacao.

Los sistemas de producción de esta fruta antes de la llegada de los españoles se concebían como una extensión de la selva.

El sistema diversificado

El diseño de un sistema agroforestal diversificado de cacao consiste en emular una selva natural donde los seres humanos organizan y conducen cada uno de sus componentes.

En este proceso los diseñadores de estas selvas artificiales parten del principio de que el cacao es un árbol de sombra, no de sol.

Esta concepción impide hacer de los cacaotales un monocultivo que desgaste el suelo y, en segundo lugar, favorece la diversidad biológica.

En México en los terrenos donde se siembran los árboles de cacao coexisten hasta 359 árboles por hectárea.

Mientras que en los monocultivos suele haber un árbol por cada 10 mil metros cuadrados en países como Ghana, uno de los principales productores de cacao.

Este sistema agroforestal diversificado todavía desarrollado en muchos lugares del sureste mexicano, utiliza casi 70 especies de árboles, bajo los cuales crecen los cacaotales.  

Así, las especies que darán sombra al cacaotal deben servir además para: nutrir el suelo y tener otras características especiales como ser longevos, de rápido crecimiento y que sean resistentes a plagas y enfermedades.

Dado que es difícil hallar una sola especie que cumpla con todas estas cualidades, los diseñadores de selvas seleccionan asociaciones de especies de árboles de sombra que cumplan con las necesidades del sistema.

Por ejemplo, los campesinos utilizan 6 especies para el dosel superior donde se encuentran algunos tipos de leguminosas. Estas especies no sólo sirven como plantas nodrizas del cacao, también para el establecimiento de dos cultivos importantes desde épocas prehispánicas: pitaya y vainilla. A estas se agregan especies frutales como: ciruelos, plátanos, guanábanas, papaya, naranjas, incluso condimentos como la pimienta, entre otras.

“Sabemos que desde hace 3 mil 500 años los habitantes mesoamericanos conocían muy bien el manejo de las selvas lluviosas y la domesticación del cacao”, comenta el investigador Nisao Ogata del Centro de Investigaciones Tropicales de la Universidad Veracruzana en el libro El cacao, alimento divino, publicado por Fundación Herdez.

La mayor evidencia del uso de cacao y el manejo de las selvas se encuentra en Mesoamérica, los Olmecas lo consumieron como bebida y los Mayas lo llevaron a plenitud al emplearlo incluso como moneda de cambio.

“Estás alternativas estaban ahí desde épocas prehispánicas y son clave para conseguir el desarrollo de las comunidades locales, la conservación de la biodiversidad y mitigar los cambios climáticos”, reveló el doctor en botánica Nisao Ogata.

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